¿Has prestado atención a lo que SIENTES, a cómo está tu cuerpo después de comer determinados alimentos?
¿Cómo te sientes, por ejemplo, después del primer café de la mañana? ¿Y si tomas un té en vez del café? ¿Y agua con limón? ¿Cuál es la SENSACIÓN? Distinta, ¿verdad?
¿Has prestado atención a cómo sientes tu cuerpo después de comer un trozo de pastel de nata, por ejemplo? ¿Has notado qué sensación te proporciona? ¿Y la crema de verduras de la cena anterior? O la ensalada del mediodía… la copa de vino del vermú del domingo… ésta es más fácil de notar, ¿cierto?

Esta experiencia que te aporta cada alimento es, como explica la alimentación macrobiótica, la ENERGÍA de este, su naturaleza; y la clasifica en yin o yang. El yin está asociado a lo femenino, a la oscuridad, pasividad, a la tierra, frío. El yang vinculado a lo masculino, la luz, lo activo, el cielo, al calor, fuego. Yin yang es un principio filosófico y religioso que explica dos fuerzas opuestas pero complementarias, esenciales en el universo.
La alimentación macrobiótica se basa en el principio yin yang y es una adaptación de las tradiciones culinarias de Extremo Oriente (donde mezclaban alimentación, medicina y espiritualidad).

Inciso: existen pocos estudios científicos donde se demuestren los beneficios de la alimentación macrobiótica (aunque hay algunos hechos, ver al final del artículo). Quiero aclarar esto, porqué sé que, para algunas personas, no significa nada que, la macrobiótica, se base en principios ancestrales de medicina y alimentación, y necesitan los estudios para avalar su veracidad. Aclarar también que, como profesional, utilizo principios de la dieta mediterránea, aunque también de otras disciplinas si veo que pueden ser de utilidad (siempre según la persona que consulta). Además, opino que, como cualquier disciplina, tiene sus partes positivas así como negativas. Para mí, hablar de la naturaleza de los alimentos, en este caso, me parece acertado y paralelo al conocimiento de la fisiología del sistema digestivo.

Pero este no es un post para hablar de la alimentación macrobiótica sino de la importancia de la NATURALEZA DE LOS ALIMENTOS, de lo que nos proporcionan a nivel físico-psíquico; lo cual se puede definir también a nivel molecular porqué, a nivel celular, estos alimentos también provocan una serie de reacciones físicas: generan más o menos calor, más o menos energía celular (glucosa, ATP), tu organismo necesita la actuación de determinadas enzimas u otros para digerir según qué alimentos; por lo tanto, tu organismo gasta más o menos energía para llevarla a cabo, utiliza más o menos agua; hay una serie de modificaciones (a nivel de flora intestinal, a nivel de calor celular, de neurotransmisores, minerales, vitaminas,…) y esto puede proporcionarte sensaciones distintas… todas estas reacciones y sus efectos a nivel corporal pueden explicar la naturaleza de los alimentos de la que habla la “macrobiótica”, el paralelismos que comentaba. No está nada demostrado, aunque personalmente me parece que cada vez se acercan más la ciencia actual al conocimiento de miles de años de la medicina tradicional china, la ayurveda, entre otras disciplinas ancestrales.

Observar qué proporcionan los alimentos, las sensaciones posteriores, significa TOMAR CONCIENCIA DE TU CUERPO y, si lo practicas y cada día escuchas un poco más qué y cómo te sientes según el alimento que comes o el grupos de ellos (hidratos de carbono, fruta, verdura, proteínas, lácteos), verás cómo cada vez te das más cuenta de ello, de forma casi espontánea, y amplias la gamma de experiencias (eres más fina con ellas, detectas lo más sutil). ¡Te animo a qué pruebes y me cuentes!

Como decía HIPÓCRATES, médico de la Antigua Grecia (para algunxs, considerado el “padre de la medicina” por aportar principios sobre ésta que aún se consideran primordiales para la salud humana):

“Cada una de las sustancias de la dieta de un hombre (yo lo cambio por: “de una persona”) actúa sobre su cuerpo y
lo cambia de alguna manera y de estos cambios depende toda su vida”.

Estos cambios son los que describe la “macrobiótica” como la naturaleza de los alimentos, y estos cambios son los que te animo a que sientas en primera persona, y si te apetece, lo compartas a eulalia@espaili.com o Instagram: eulaliaespaili o en Facebook: Espai Li.

¡Encantada de leerte!

Referencias:
Algunos estudios/artículos sobre la dieta macrobiótica y sus beneficios/perjuicios. Falta mucha más evidencia científica y, en algunos estudios, rigor científico:
https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC4398897/
https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC3477773/
https://www.revistanefrologia.com/es-efecto-dieta-macrobiotica-sobre-progresion-articulo-X021169950803330X
https://biblioteca.unirioja.es/tfe_e/TFE002093.pdf

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